La democracia de Alfonsin
Escrito Por: lie en Economia, historia | 30 de August del 2010
LA ARGENTINA EN EMERGENCIA PERMANENTE
CAPITULO 1 – LA REORGANIZACION DE LAS INSTITUCIONES POLÍTICAS
Hugo Quiroga
Las “elecciones fundacionales” y el discurso ético – político
EN LA DÉCADA DE 1980, AMERICA LATINA VIVIO UNA TRANSICIÓN QUE SE DESARROLLÓ CON DOS GRANDES OBJETIVOS: RECONSTRUIR UN ORDEN DEMOCRATICO Y REORGANIZAR LA ECONOMÍA PARA LOGRAR EL CRECIMIENTO
Sin embargo, las esperanzas de los ciudadanos fueron defraudadas por los gobernantes, que desconocían los profundos cambios que se estaban produciendo en el capitalismo mundial.
Tras la convocatoria a elecciones de parte de una dictadura militar en retirada, el candidato radical ALFONSIN DENUNCIO UN PACTO MILITAR-SINDICAL, entre un sector del Ejército y las 62 organizaciones sindicales peronistas, con contenidos antidemocráticos.
Esa denuncia y un discurso ético-político centrado en la Constitución Nacional y los derechos humanos – prometiendo castigo a su violación durante el Proceso – volcaron la opinión hacia Alfonsín.
“DEMOCRACIA O DICTADURA”, ESTADO DE DERECHO, JUSTICIA, FUERON LAS BANDERAS QUE DIERON EL TRIUNFO A ALFONSIN
Sin embargo, A
Alfonsín creyó que “CON LA DEMOCRACIA SE COME, SE EDUCA, SE CURA…”, confundiendo democracia con bienestar económico.
Los militares intentaron sin éxito que lo actuado en lo llamado lucha contra la subversión no fuera revisado y que las Fuerzas Armadas se insertaran en el futuro gobierno institucional. Al no lograrlo sancionaron en septiembre de 1983 la LEY DE AUTOAMNISTIA, que declaraba extinguidas las acciones penales contra delitos cometidos
en ese contexto.
El retorno a la democracia ratificó la VIGENCIA DEL BIPARTIDISMO; el PJ y la UCR sumaron el 92% de los votos positivos (40% y 52%), dejando lejos a fuerzas como el PI y la UCEDE
EL RADICALISMO QUEBRO LA HEGEMONIA ELECTORAL PERONISTA VIGENTE POR CUATRO DECADAS.
La democracia como ilusión
Con el triunfo alfonsinista comenzó la llamada “DEMOCRACIA COMO ILUSIÓN”: un “buen gobierno” que asegurara la convivencia pacífica y normas previsibles respetadas por todos.
Tras mas de veinte años continúa habiendo elecciones pero LAS ILUSIONES SE HAN ESFUMADO.
¿Qué planteó Alfonsín?: construir u
na nueva democracia, enfrentando a sus enemigos y a la decadencia económica. Para ello eran necesarios algunos pasos fundamentales: reforzar las instituciones políticas (parlamento, partidos políticos, elecciones) y subordinar el poder militar al poder civil, eliminando el rol político de las Fuerzas Armadas.
El otro gran desafío era lograr el
crecimiento y detener la inflación, que favorecía la inestabilidad y una injusta distribución de la riqueza.
La nueva vida política: entre el parlamento y la participación
Durante un tiempo LA PARTICIPACION POLITICA AUMENTO. Fue el período de juicio a las juntas militares, el tratado de paz con Chile, el Congreso Pedagógico Nacional, la sanción de la Patria Potestad compartida, manifestaciones a favor del divorcio, el Plan Austral y las movilizaciones masivas contra los levantamientos militares, especialmente la Semana Santa de 1987.
En ese año, sin embargo, COMENZÓ A DECLINAR EL ENTUSIASMO, de la mano de un gobierno que se debilitaba por las presiones de los militares y de los grupos financieros internacionales. La sanción de las leyes pedidas por los militares – Punto Final y Obediencia Debida -, el fracaso del Plan Austral y la derrota electoral quitaron al gobierno gran parte de su inicial fortaleza.
El resultado fue una crisis de gobernabilidad, pero con la novedad de que esta vez (a diferencia de lo que habitualmente sucedía en el pasado) no entraba en crisis la legitimidad del régimen político democrático. La participación dejó su lugar a un individualismo decepcionado que se refugió en la vida privada y se alejó de la política pública.
La insubordinación militar y los derechos humanos
La gran pregunta era cómo juzgar a las Fuerzas Armadas sin poner en riesgo la estabilidad democrática. De hecho, el JUICIO A LAS JUNTAS, no tenía antecedentes en América Latina.
En diciembre de 1983 se creó la CONADEP (comisión nacional para la desaparición de personas), organismo que recibió denuncias y recibió pruebas para entregar a la justicia, acerca de las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.
En septiembre de 1984, la comisión entregó el resultado de su investigación, conocido como “NUNCA MAS”, generando un profundo descontento en los militares.
Sin embargo, el gobierno planteó no juzgar a toda la institución militar (la intención de esta diferenciación era salvar al aparato represivo del Estado, planteando que la represión había sido obra de “malos” militares); en febrero de 1984 reformó el Código de Justicia Militar estableciendo TRES NIVELES DE RESPONSABILIDAD: los que planificaron y supervisaron la represión, los que cumplieron órdenes y los que se excedieron.
El inicio del juicio a las Juntas en Abril de 1985 se dio en un marco de rumores golpistas, con enfrentamientos entre la justicia civil y la militar y resistencia a ser juzgados por parte de los oficiales medios, los que sacarán a la luz su protesta con la REBELIÓN CARAPINTADA DE LA SEMANA SANTA DE 1987, que derivó en la sanción de la LEY DE PUNTO FINAL, ley que limitaba los plazos para denunciar violaciones a los derechos humanos e iniciar nuevos procesos a 30 y 60 días, luego de lo cual se extinguió la acción penal.
Aunque hubo una masiva movilización de repudio a los carapintadas encabezados por Aldo Rico, todo terminó con el discurso de Alfonsín en Plaza de Mayo conocido como las “FELICES PASCUAS”, llamando a la gente a desmovilizarse y quedando en el aire las sospechas de una negociación con los militares. Así, “la casa está en orden” sonó a una claudicación que decepcionó a la ciudadanía, mostrando los límites de la democracia a la hora de juzgar los crímenes, todo lo cual fue reforzado por la LEY DE OBEDIENCIA DEBIDA, sancionada en Junio de 1987 que presumía que los oficiales y suboficiales no eran punibles por delitos cometidos al cumplir órdenes militares superiores.
Las rebeliones continuaron en 1988 y 1989 reclamando la total irresponsabilidad penal por lo actuado en la “guerra sucia” y el reconocimiento en lo actuado en la “lucha contra la subversión”. Ninguno de los alzamientos pudo ser reprimido porque el conjunto de las Fuerzas Armadas reclamaban impunidad, lo que demuestra el carácter inherentemente represivo de las Fuerzas Armadas. Solo hubo represión en el alzamiento de 1989, con Menem en la presidencia.
LA CONFIANZA DE LA SOCIEDAD CIVIL EN EL ESTADO DEMOCRATICO SE VIO DEFRAUDADA: las limitaciones políticas del sistema democrático para juzgar y condenar pueden ser interpretadas en clave de PACTO POSTERGADO.
La modernización democrática: primer impulso (1983 -1985)
Las primeras acciones de Alfonsín (juicio a los militares, ley de renovación sindical, programa alimentario, congreso pedagógico, etc.) provocaron oposición en diversos grupos corporativos como las Fuerzas Armadas, la Iglesia y el sindicalismo tradicional.
Sin embargo, todas las medidas comenzaron cuestionando el poder de esos grupos para finalmente reducir notablemente sus pretensiones: así como se sancionaron las leyes de impunidad para los militares, la Iglesia terminó tomando el control de las reformas educativas y los sindicatos frenaron la reforma sindical, que buscaba limitar el poder de los dirigentes peronistas y establecer la representación de minorías.
El fracaso de la concertación con un debilitado PJ, dejó paso a NEGOCIACIONES CON LAS CORPORACIONES SINDICALES y de EMPRESARIOS, que fueron fracasando por la crisis económica, llevando a la CGT encabezada por Ubaldini a realizar 13 paros nacionales durante el gobierno radical.
La modernización democrática: segundo impulso (1985 – 1987)
1985 fue el momento de consolidación del “alfonsinismo”, con un discurso renovador y de modernización social que tomaba distancia de las ideas tradicionales de la UCR.
El Plan Austral
Luego del fracaso de la estrategia gradualista de combate a la inflación propuesta por Grinspun, el nuevo ministro de economía Sourrouille, lanzó el PLAN AUSTRAL en 1985, centrado en la creación de una nueva moneda (que será considerada institución fundamental de la economía), el congelamiento de precios y salarios, la contención del gasto público y de la inflación, sin apelar a reformas estructurales. Su inicial éxito permitió al partido gobernante ganar las elecciones parlamentarias de ese año.
Sin embargo las amenazas golpistas de abril de 1985 le llevaron a Alfonsín a anunciar ante una multitud el lanzamiento de una ECONOMIA DE GUERRA, que buscaba limitar el gasto, a lo que se sumó la sanción temporaria del estado de sitio, en octubre.
En 1986 se lanzó una segunda etapa del plan, que procuraba resolver cuestiones estructurales por medio de privatizaciones, promoción de exportaciones y de la industria y reforma del Estado. Así, tarifas y tipo de cambio se flexibilizaron y se abandonó el congelamiento.
Alfonsín acercó posiciones con Lorenzo Miguel, de las 62 organizaciones, y con el Grupo de los 15. Hubo aumentos salariales y finalmente la estabilidad económica se derrumbó, incrementándose las pujas sectoriales.
Consejo para la Consolidación de la Democracia
También a fines de 1985 se creó el Consejo para la Consolidación de la Democracia, organismo formado por especialistas que PLANTEÓ UNA REFORMA CONSTITUCIONAL PARA REEMPLAZAR EL TRADICIONAL PESIDENCIALISMO POR UN REGIMEN SEMPRESIDENCIALISTA (mayor participación del Congreso, separación de poderes, Primer Ministro), impulsar medidas federalistas y habilitar formas semi-directas de democracia, pero la iniciativa fue rechazada por sectores del propio radicalismo y del peronismo.
El discurso de Parque Norte
En ese mismo mes, un conjunto de intelectuales conocidos como el “Grupo Esmeralda” redactó el discurso pronunciado por Alfonsín en Parque Norte ante el Comité Nacional de su partido que anunció un “TRIPODE”: “DEMOCRACIA PARTICIPATIVA”, “LA MODERNIZACION ECONOMICA” y la “ETICA DE LA SOLIDARIDAD”.
Pluralismo, un pacto democrático entre actores para evitar una guerra de todos contra todos, democracia no formal, distribución de ventajas y sacrificios, aceptación de que el conflicto no siempre desestabiliza a la democracia y que ésta de puede fortalecer con aquel, fueron algunas de las ideas SOCIALDEMOCRATAS propuestas.
La modernización fue lo más rechazado, por sus connotaciones etnocéntricas. La idea se diferenciaba de la modernización liberal que todo lo espera del poder privado y de la modernización de la izquierda clásica que refuerza al Estado, reivindicando una renovación en democracia que refuerce a la sociedad civil y a los ciudadanos democráticos (aunque curiosamente no alude a los partidos políticos)



